El adiós al pasado.

Hace apenas 15 años anduve por éstas calles. Tuve las ilusiones de todo aquel estudió fuera de casa en una escuela. Tuve primeros contacto con las Artes, con el Teatro y con las personas.

¿Cómo ha cambiado todo, no crees?

Fue lo primero que me dije cuando al entrar al ‘sitio’ más grandioso en su momento, resulto ahora ser tan solo un sitio… Un lugar que no tiene sentido, que importante es la compañía para que los lugares valgan la pena.

Fue un buen momento para despedirme de Mau, Roby, Pato, Pato Cuak, de la Champi, de Arturo y el Gordo, de Mike, de Marcela, Graciela y Karini. De Olga y el Otro Mauricio, de Martha y Nadia, de Backoff, de Rene, de Obregón, de Ana Laura, de ese himno que hice para que Korima ganara y que nunca se usó. De imitar a Salinas en el debate de las planillas y el Simposium de Comercio Internacional y el Día de Comercio Internacional, de las tardes de patinar en la escuela, de que te siguieran los vigilantes para que ya no lo hicieras, de destrozar las puertas del auditorio para que Cárdenas entrara, de Colosio en su discurso matutino y cuestionado, de Reagan, de la Secretaria de Estado, de Madrazo, de Víctimas de la Noche, de la Maestra Milagrosa, de la Señora en su balcón y Los perros, el templo de la Perdición.

De Trini, de la morenita que no me acuerdo como se llama, de Alejandro, del Bronx y los Actores de la Verdad Sospechosa, de mi hermano en la ambientación, del audio con Paco y no me acuerdo el chico de iluminación. De trabajar en el auditorio y el Circo de Pequín y la Archifiesta a la que, éstos chicos los grandes llevaron a unos de los de Wynton Marsalis, de Marsel Marceau y como una simple inflexión podía hacer reir o llorar, de Vanilla Ice y su despreciable concierto, de Guns and Roses y su Use your Illusion y el fantástico Terminator, de las tardes de Jugar Ping Pong y el tocho bandera donde nos desquitábamos de las diferencias que teníamos, de la memorable tarde de estreno de Víctimas de la Noche en la Garza Lagüera, del no tener el dinero para ir a China, N.L., de Tatiana, de Titi y el maestro Espino-Barros, de mis primos Israel, Paco y Sandra, de mis tíos, y muchos amigos más.

De Humberto y su eurosport, de Ricardo y todos esos amigos, de Giovanna… de tantos, todos, y cómo olvidar al Crudo y al Muerto, los artífices de mi mutación al rock pesado, de cómo la música de banda y norteña que seguido oía en Monterrey me reafirmó, día a día, tan tortuoso como eso es, que no me gusta esa música, y Leticia y Gaby, de Marisol e Ileana, del Abuelo y su Spirit R/T, de la inauguración del gimnacio de la prepa, del karaoke después, de las caminatas del la Prepa a Country, del Rincón de la Primavera.

Venir a Monterrey siempre había tenido una significación especial, por mi repentina huída que no me permitió cerrar ciclos: ¿Qué habrá sido de Gabriel? Y no olvidar a Eduardo, el perro de Bower. Dos fraternales amigos. De Alfonso, del hijo de Pipo y Palazuelos en el Tec, de los Gracia y Maricarmen, de una de las chicas de victimas y el ir a jugar Ouija, de la Maestra de Literatura que nos puso a leer a Ray Bradbury y Bram Stocker, y mi pasión por los Vampiros saliendo de ahí, de Didier, de Rocio y Lizzy, de aprender a escribir y enterarme que soy visual por escribir imágenes.

Del aprecio por el arte y el respeto por la ópera. De los domingos de no querer ir a misa, porque soy ateo. De la vida que pasa tan rápido, tan de pronto y que poco a poco vas olvidando y vas dejando atrás. Del CEDES y el debate por su nombre, del CETEC y aulas 4, de Aulas 5 y la muerte de Selena, de mi pavor a actuar y hablar en público, de la primera vez que en un escenario salí a decir una línea y me pasé un fin de semana sin poder comer, de ser parte de los prepos y de los grandes, de Rodrigo y su oda a juan Salvador Gaviota, de las noches que pasamos en Chipinque, cantando con la guitarra. De Liliana y de el Ensamble y las Revistas, de Hugo y toda la prole de Difusión Cultural, del Interprepas, de estar a cargo de la Cerveza, de ser infranqueable, de los Alebriges y sus Gruppies, de entrenar con la Champi y los borregos.

DE la mudanza, del sufrir el regreso y la partida y los ciclos sin cerrar. Pues habrá que hacer lo propio entonces, a todos ustedes les digo adiós y no saben lo importantes que han sido en mi vida, los recuerdo con gusto y un poco de tristeza ronda mi cara y quizá una lagrima ruede por la mejilla, al llegar el jueves pasado venía con una pregunta y muchas dudas, Emilio nos mostró una hoja y ahí de pronto se resolvió todo…

Hoy mi vida es otra, estoy por un rato en Monterrey, pero mismo se ha quedado chico. Estoy en un lugar con una persona importante, una amigo Brasileño, Vinicius y en hotel dejé amigos de toda Latinoamerica, definitivamente que la compañía hace de los lugares importantes.

Hoy hablo de crecer y de cambiar, de hacer y evolucionar, de trabajar el ser para que el tener suceda, hoy se que el pasado no existe y que el futuro es prometedor, pero el presente, el ahora es tan importante, como lo es, como es de importante.

ArteStudio, Archifiestas, Infra y otros, pues adiós.

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