15 de septiembre de 2010, En el Zócalo.

Bueno, pues ha sido una experiencia muy interesante este asunto de recibir el cumpleaños de nuestro país, muy a la forma como lo conocemos, en el Zócalo de la ciudad de México. Todo empezó semanas atrás, ¿o debería decir años?, cuando decidí, en forma personal, pasar ciertas fechas en lugares simbólicos, esta es una de esas ciertas fechas y ése (El Zócalo) uno de esos lugares simbólicos, dicho lo cual, me dispuse a reservar una habitación en un hotel en el primer cuadro de la ciudad de México y arribar en el momento indicado.

No sin algunos tropiezos y malas informaciones, logré llegar a tiempo al ya citado sitio donde deposité mi muy limitado equipaje y me dispuse a descansar un rato, pues por la mañana del 15 de septiembre, tuve una reunión de trabajo con un cliente. Hecho lo cual, me dirigí sin distracción alguna al sitio de encuentro de ésta celebración, no sin saber que al dirigirme al Zócalo, renunciaría al desfile de Reforma, decisión consciente de que sufriría un poco más y disfrutaría menos que otros que optaron por lo opuesto.

El acceso al zócalo por la Calle de Madero lucía asi:

No fue necesario recorrer mucho para darme cuenta que la seguridad era uno de los temas principales:

Resultó que un policía estaba acomodado en cada uno de los postes de alumbrado público que había en la calle. Así hasta llegar el primer filtro de seguridad donde perdí un paraguas, pero mantuve el banquillo para estar sentado.

El segundo filtro de seguridad, bajo los techos de lona blancos que se ven al fondo, ya veía el palacio nacional con sus mejores galas, y una cantidad enorme de cosas colgando por aquí y por allá:

Finalmente, logré entrar al Zócalo, habiendo cubierto todos y cada uno de los filtros de seguridad, esperado casi 2 horas, hecho filas enormes y uno que otro menester, ya estaba dentro, el costo hasta ahora era: 1 paraguas.

Pero fue muy interesante el camino al Zócalo, estuve rodeado de cualquier cantidad de personajes:

Los negocios que antes vendían maletas y cualquier tipo de otras cosas, ahora se convirtieron en puestos de antojitos:

Pero, regresando al tema de la llegada al Zócalo, empecé a darme cuenta de la magnitud de las cosas que se decían:

Y en la pantalla instalada sobre 20 de noviembre:

Y los de CNN:

Mientras tanto en Palacio Nacional:

Y se me ocurrió un diálogo ficticio no solo para estos dos personajes sino para todos los que estaban ahí adentro, las Paredes, Los Beltrones, Los Salinas y los Fox, los Calderones, los Ramirez Marín, los Ministros, Gobernadores, Secretarios, Diputados y senadores: “¿Quiénes son esos que hacen ruido? Preguntaba uno, Los que hacen: ‘¡Viva!’ – contestaba el otro, el primero confundido e intrigado reviraba: ¿Los que hacen qué?, y el segundo respondía: ¡Son los que votan!. El Primero con clara satisfacción comenta: ¡Ah! Ya sé a quién te refieres”.

Ya más arriba, para donde nadie quería ver, la innegable realidad:

Entre tanto, hubo que buscarse un buen lugar para disfrutar de las 3.5 hrs. de espera para la solemne ceremonia y cierre de los festejos del desfile de carros alegóricos e inicio de las festividades del 15 de septiembre en el Zócalo:

Fue cuestión de minutos para que el Zócalo se iluminara y su majestuosidad quedara revelada:

Y fue cuestión de mucho más tiempo aun, para que iniciara la fiesta y empezaron, poco a poco, a llegar los contingentes y el Coloso:

Hasta parecía que se había puesto contenta:

Y después, la esperada ceremonia del Grito:

Sobra decir que los instantes posteriores al grito, se escuchó el Himno Nacional Mexicano, de una manera que en lo personal fue muy sentida. Fue en ese momento que comprendí la correcta decisión que había tomado. Ese Do, Mi, Sol, Sol… de la secundaria, repentinamente se convirtió en un retumbar, en uno solo, miles de bocas diciéndole a su país, de una o de otra forma: “Te quiero”, porque al menos eso es lo que yo pensé, eso yo sentí.

Siguieron una infinidad de fuegos pirotécnicos. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿10 o 15 minutos? Fue impresionante la cantidad de pólvora y humo, fogonazos saliendo de por encima del Palacio Nacional, la Catedral convertida en un enorme castillo donde cientos de fuegos pirotécnicos salieron, uno tras otro, tras otro…

Larga y tortuosa caminata hasta el hotel, había que descansar un rato para después seguirlo en Reforma.

Un comentario en “15 de septiembre de 2010, En el Zócalo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s