Busqué en el paso del tiempo el porque tengo 33 años (parte I)

Bueno chicos, ahora me toca a mi hablar un poco de mi mismo… Mas de una vez al mes les pido a mis coachees que hablen de 5 momentos importantes en su vida y los compartan con el resto del grupo, pero ahora me vi enfrentado a un par de chicas (@Nikte y @SandiFuentes) que de pronto me pusieron la idea en la cara, sin siquiera saberlo… ¿cuáles son tus 5 momentos determinantes? ¿Y porque tienes 33 años?

  • Recuerdo un período extremadamente feliz en mi vida, que comprende de los x después de nacer hasta como los 12 o 13 en los cuales lo pasaba en la casa de mis Abuelos por parte de mi mama, porque por parte de mi papa estaba muy complicado, todos los veranos y pequeñas vacaciones (con el correspondiente dolor de consciencia por dejar a mis padres solos, ¡SIN MI!), pero con la claridad de que era mucho mas divertido pasarlo en esa vieja casona con una gran huerta al costado del Tezcutzingo, en un poblado llamado San Miguel, que en mi aburrida casa (donde sobra decir que nada me faltaba) y con mis padres. Ahí entendí lo fascinante que es tener un estanque con sapos, ver a los renacuajos perder la cola y convertirse es esos babosos y escandalosos anfibios… Como un terreno recién arado era un lugar perfecto para hacer juegos de guerra con los monitos que vendían (no se si ahora existan aún) por cientos en el mercado, nada como lanzar una poderosa granada fragmentaria de tierra seca… Hacer, después de subirte a un árbol y haber escogido la rama perfecta, un arco con sus flechas, juntar pasto y hierbas, alambre y hacer un blanco y jugar horas y horas al tiro al blanco, ¿de qué otra manera yo hubiera usado un arco?… Ir al monte a buscar traer el agua para regar la huerta (pero que no se enteren, nos decía mi abuelo, que estamos llenando la cisterna y la alberca – tan mala idea que todo se tapó y tuvimos que instalar filtros y cosas raras) pero, donde hubiera aprendido a medio hacer acueductos con una pala y un pico… Darle de comer en el hocico a un burro y que el maldito casi me come el dedo pulgar… Jugar con los guajolotes del vecino haciéndolos hacer ruido todo el día… alimentando borregos y ganzos a distancia con certeros bolsazos que cayeran en el corral… Robando las moras del Sr. Daniel, las manzanas rumbo a las ruinas arqueológicas… Yendo a visitar las ruinas y jugar competencias para ver quien veía mas vestigios… La piedra mirador que solo yo conocía.. y tantas cosas que me enzeñaron, pero la mas importante… UNO de mis primos jugando en la alberca, mi abuelo y yo construyendo un mueble para no se que: “Mientras tu primo juega tu estás aprendiendo a trabajar…” Qué razón tenía.

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